Recuerdo la primera vez que vi aquélla alta valla metálica. Era una niña, aunque ya no tan pequeña; había cumplido los 8 años y me gustaba leer.
Me acuerdo de 'el cerco', verde o gris, con partes carcomidas por el óxido. Por eso es el otro lado. Ya sabía, pero hasta entonces lo comprendí del todo.
-papi, ¿por quépusieron un cerco?
-ese cerco, hija, es para que no pasen los pobres. Eso quiere decir "hey, ustedes, ruinos, no entren para acá"
-ahh!
y me quedé viendo como las frías olas de playas de Tijuana rompían contra el cerco.
-tiene hoyos.
-sí, tiene muchos...
-por ahí se puede pasar la gente, o se lo pueden brincar...
-pero te ven y te regresan. no lo puedes pasar así.
Pasaron varios años antes de que volviera a ver el cerco. Se venció mi visa y mucho tiempo no volví a ninguna frontera, ¿a qué? si todas están feas y cochinas.