qué mal se siente decir la verdad y que no te crean... que desconfíen de tí, que piensen que lo dices sólo porque sí, cuando dices todo sinceramente... ¡¡¡qué desesperación!!! o lloro, o me jalo los cabellos. Mejor nada, de igual manera no lo arreglo. Él no me cree lo que le digo... o peor aún: no le importa. Me hace preguntas, respondo, y duda de mis palabras! ¿cuándo le he dicho mentiras?! Por citar un ejemplo: yo prefería no salir en vez de "salir y que no se entere" como me dijeron mis amigas alguna vez ¿para qué mentir? "no va saber" él no, pero yo sí, y ¿con qué cara lo voy a mirar a los ojos? ¿y si él me mintiera a mí? ...ahh, verdad, cabronas!!!
Lo único que me faltaba era que otra persona se inmiscuyera entre nosotros. Quizá era de esperarse, estamos tan distanciados...
yo quiero acercarme, y aparto a esa persona que anda metiendo la nariz donde no debe y él se aleja y vuelve a poner a la persona aquella donde estaba, arruinándolo todo.
Que no me interesa... "está bien, y si te interesara, yo no tengo nada que decir" ¿no me crees? "Sí te creo, pero, pues ya te dije que yo no soy quien para decirte qué hacer"... grrrr!!! aquí es cuando me quiero arrancar el cabello, pelo por pelo, contándolos a ver si así me tranquilizo.
Ni que me estuviera muriendo por andar con alguien, al contrario, eso es en lo que menos pienso ahora, porque para mí, todo esto no fue nada más "cortar" o "un tropiezo"; para mí esto ha sido como un divorcio...
« Links. | Inicio | Quitando el polvo... »

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados