He visto algunos extravíos últimamente.
El primero ha sido él. Se ha alejado bastante, se ha perdido. Traté de localizarlo, pero no bastó, vivo o muerto, no importaba. al menos quería darle su cristiana sepultura. Pero sigue extraviado.
Quería despedirme de él, igual que se despide el cuerpo sin vida de alguien, pero me resistía a creer que ha salido de mi vida para siempre, por eso lo seguí buscando. Ahora me he resignado. Sé que no volverá. Y ha sido muy difícil, pero aunque no parezaca: la vida continúa. Lo he dado por perdido. vivo o muerto, ya no está.
La Esperanza se extravió también. Él ya no volverá.
Algo que extravié hace más de dos años, cuando apenas lo encontraba, está volviendo a aparecer. Hablo de mi vida. Se la entregué a él como un preciado regalo y al final no importó nada. No valió de nada.
Me estoy conociendo a mí misma, creí que no me entendía, que era torpe y complicada, pero simplemente, no sabía quien era.