Si algún día descubro que todo esto fue un error, podré decir con plena seguridad que es el mejor error que cometí en toda mi vida, y el único en el que quisiera caer una y otra vez. Haberlo conocido es el mejor tropiezo que he tenido.
A veces siento que me divido, como que una parte de mi se separa, y me quedo yo sola, algo pálida, muy ingenua. La otra Annie es pesimista y burlona. Me mira desde un rincón y se ríe de mi.
La otra Annie es quien ve mis debilidades, es quien me echa en cara las cosas. Cuando lloro, su risa burlona taladra mis oidos, y continúa así, mientras que con un canto repetitivo, escupe como la frase "te lo dije". Muestra sus dientes, grandes y amarillentos, como los mios. Porque también soy yo, ella es igual a mi, físicamente hablando.
Él me dice que me ama y eso me hace muy feliz, porque lo siento. Pero la otra Annie me dice que no sea tonta, que no le crea, que el miente...