nuestro cumpleaños 2ª parte
continuando en lo que me quedé... Ãbamos a ir a una tokada, pero él nunka llegó por mi, y yo me fui sola. Allá lo vi, pero yo tenia 'novio'... mmm por dios, no era nada de eso, más bien andaba jugando un poquito a los novios con un fulano. (Tiene mi edad, eh! no era un anciano tampoco)
Pues ahà estaba yo sola (el fulano dizque novio mÃo andaba bien prendido bailando) y entonces él me habló, me dijo que habÃa ido por mi. Me quedé con él y le dije lo del dizque novio, que ya no querÃa dizque-andar. Entonces le dije que 'ahorita venia', y fui a buscar a aquel fulano. Quedamos en que 'siempre no' y que 'como amigos', pero ¡amigas las nalgas y no se hablan! (perdón por la expresión, pero es la verdad).
Después de eso, me quedé con 'él', y más tarde le pregunté que si le gustaba mi amiga. No contestaba, y en una de esas sentà que me empujaron. Era el otro fulano, me empujó dos veces, y 'él' se indignó, tanto, que lo vi realmente molesto. Preguntamos la hora y nos dijeron que ya era la una. Dije que ya me iba porque no tenÃa permiso hasta tarde, y ya estaba dispuesta a agarrar camino yo sola, cuando él dijo que me iba a acompañar. 'pues bueno', pensé yo. Todo el camino no dejó de hablar con enojo del fulano aquel, de que me empujó y que por qué lo hizo. Le dije que no importaba, y él estaba aferrado con que si.
Ya cuando llegamos a mi casa (que está a 3 cuadras de ahÃ), le volvà a preguntar que si le gustaba mi amiga y me dijo que no. Le pregunté que si quién entonces, y no contestaba. Al final me dijo: "si te digo, no me vas a creer". Por un pequeño instante, pensé que yo, pero me reà en mi interior y de inmediato supe que no era yo "jajaja por dios, es que quién se fijarÃa en mi, y muchÃiiisimo menos alguien asÃ". Aunque todo el mundo pensaba lo contrario... mmm de acuerdo, no todo el mundo, sólo mis amigos.
Yo estaba necia con que no, que no podÃa ser que él se fijara en mi, incluso hice una apuesta con una amiga. Pero a la siguiente semana, él me dijo que rompiera esa apuesta si no querÃa perder, todavÃa le pregunté porqué, y cuando me dijo que yo le gustaba, no supe qué hacer, y... me reÃ. Claro, que para él no fue chistoso, ¡pero es que yo no sabÃa qué hacer!
Le llamé por teléfono como a eso de la 1 a.m., y platicamos un buen rato, más de una hora.
Al siguiente dÃa nos vimos, y esa misma tarde él volvió con su exnovia. Mis amigas se enojaron más que yo. Pero yo lo suponÃa: lo que pasaba era muy bueno para ser verdad, algo bueno que me pasaba a mÃ. Esa semana me di cuenta que él en realidad me gustaba.
El miércoles vi a su novia. Supuse que la prefirió a ella porque se veÃa la niñita arregladita, con su cabellito rizado peinado (puag!). En cambio yo, con mi cabello ondulado horrible y sin peinar, toda quemada del sol, con la primera ropa que encontré en el cajón y con el delineador de los ojos todo escurrido. La fulana hizo un comentario racista acerca de otra persona, pero yo sentà que iba para mÃ. Eso me molestó, no porque fuera para mÃ, sino porque, ¿a quién le importa el color de la piel? Tal vez a la gente cuya percepción de la vida se limita a 'verse bien'. Mi amiga la escucho, y para rematar, dijo con un tono irónico 'por ésa te cambiaron'. Le dije que se callara; ya estaba harta de hablar de él.
Llegó el viernes, y él me llamó diciendo que me tenÃa que explicar algo. Le dije que no me debÃa ninguna explicación, que asà estaba bien. Pero él me querÃa decir...

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•La mal’hora