Después de pensarlo por un tiempo, lo he decidido: cerraré este blog.
Hace 2 años, 8 meses y 25 días que publiqué mi primer post. sentía necesitar un blog... y la necesidad continúa, sí, pero creo que necesito un blog nuevo.
Me he cansado de lidiar con los fantasmas del pasado y este blog está lleno de ellos. Tantas veces escribiendo aquí, muchas de ellas llorando, otras riendo y otras simplemente esperando o hasta olvidando las esperanzas. pero es un ciclo que se cierra.
2 años, 8 meses y 25 días de mi vida contados en 153 posts. con algunos vacíos, pero hay cosas intensas aquí.
En el primer post saludé. Hoy me despido. no digo que es el último post, porque no lo sé. tal vez no me termino de despedir. Soy de esas personas que cuando van a una fiesta tienen que planear irse desde media hora antes. Si me quiero ir a las 12, me tengo que levantar de la mesa (o donde esté) a las 11:30 para empezar a despedirme. "qué gusto verlos" "volveré pronto" y así.
En el primer post me describí como era entonces. ¿y ahora? soy diferente. tengo que serlo. la gente cambia. todo cambia. el universo se mueve.
Igual no creo haber cambiado mucho. Creo ser más independiente. Más yo misma. Sé que puedo seguir adelante si algo pasa, que mientras no sufra un infarto mi corazón está bien =)
Me llamo Ana. Soy una mujer con vocación de niña. Una niña de la edad de una mujer. Soy ingenua a veces, pero ya no me siento insulsa.
Si fuera hombre fuera un mariconcito de los que se delinean la ceja. Si fuera hombre quisiera ser mujer. En otra vida tuve que haber sido mujer. tal vez morí muy niña y por eso en esta vida quiero extender mi niñez. Tuve que haber sido del vulgo. Una plebeya. Niña muerta de una enfermedad gastrointestinal. Pobrecilla. Los niños muertos deben de vestirse de blanco para meterlos al ataúd. Me sepultaron envuelta en papel china.
Pero ya no quiero hablar de eso.
Modero mis ingestas de cafeína porque me produce acné al igual que los alimentos fritos; tomo té verde pero no soy adicta a eso. Cuando dejé el café tuve síndrome de abstinencia, leve, sí, pero me dolía la cabeza y me sentía débil. Mi cuerpo me pedía una taza de (nes)café cargado. Bebía de 3 a 6 tazas de café al día. Ahora tomo 1 ó 2 de té verde.
Me gusta Manu Chao. En este momento lo estoy escuchando. Cuando vuelva a estar en Tijuana iré a verlo. Sólo a verlo. También a los Fabulosos Cadillacs quiero ver.
Me sigo pintando el cabello de negro. No sé andar en tacones. Me canso de inmediato y no camino con mucha gracia que digamos.
Practico la abstinencia sexual porque creo que purifica mi alma. Eso lo creo junto con mi novio. Pero yo sola creo también que la abstinencia me purifica el cuerpo. No hay intercambio de fluídos como no sea sudor de manos o de brazos o tal vez un poco de saliva o grasa facial. No. La grasa facial no es un fluído. Aunque yo brillo.
Dice mi papá que la tez brillante es rasgo indígenda. Soy mestiza.
No sé cuánto me falta para salir de la escuela. No sé en cuánto tiempo termino mi carrera y odio que me lo pregunten.
Si me caso, será hasta después de los 30 años. Pero tampoco quiero decir nada de eso porque capaz que al otro año ya soy Señora.
Toco madera.
Para mí es difícil levantarme temprano. No sé qué le pasa a mi reloj biológico que no funciona en las madrugadas aunque me haya dormido muy temprano.
Ayer vi una película donde dijeron que al ver a alguien conoces sólo un 10% de esa persona. 10 se me hace mucho, pero en fin. esta soy yo; esta es mi cara:
Este post lo revisé muchas veces.

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•La mal’hora